Los ya conocidos "nativos digitales" padecen una ciberadicción de la que los maestros y maestras (y sin duda todos los padres) debemos preocuparnos, no sólo por los más jóvenes, sino por nosotros mismos. Y es que en plena era de la tecnología cada vez es más el tiempo que dedicamos a navegar por internet.
La ciberadicción, se refiere a una hiperconexión digital que provoca aislamiento y pérdida de la noción del lugar y en el momento en el que se vive. Cada vez vemos más personas enganchadas a sus dispositivos, en cualquier lugar y a cualquier hora del día. A veces creo que se recurre cada vez más el teléfono móvil como medio para desconectar del mundo real,cuando en realidad estamos accediendo a un mundo mucho más complejo y estresante que en el que vivimos. Ponemos la escusa de responder un mensaje, una llamada, ver una notificación o leer un correo, pero a la vez nos quejamos de lo saturados que estamos de los grupos sociales en red y de que nuestro dispositivo no para de vibrar o sonar.
Como futuros maestros y maestras de mención TICE, debemos preocuparnos por educar en tecnologías. Nuestros alumnos deben estar preparados para el uso de las tic, para no dejarse engañar o llevar por lo que ven y leen, para que su consumo en la red sea responsable y maduro. Una buena propuesta para comenzar por las familias sería, para Manuel Area Moreira, como explica en un su vídeo Niños y jóvenes enREDados: uso y abuso de la tecnología:
Prohibido prohibir las tecnologías: si prohibimos la utilización de la tecnología haremos que los consumidores sientan más necesidad de conseguir lo que se les ha negado.
Establecer normas y reglas: hay que establecer unos límites en el tiempo de conexión tanto del dispositivo móvil, como de videojuegos y otros dispositivos que se utilicen como parte de ocio.
Utilizar internet y los dispositivos en lugares comunes: es mejor que las interacciones que se realizan con la tecnología, se produzcan en espacios que sean comunes a todas las personas de la casa, por ejemplo el salón, evitando así el uso de los dispositivos en habitaciones privadas.
Evitar dar un exceso de datos personales: esto sirve para los jóvenes y para los adultos. Debemos prestar atención a los datos que nos piden al realizar determinadas acciones o en los registros a nuestras redes sociales. Hay que prestar atención a los posibles fraudes que podamos encontrar en las redes. Debemos hacer ver estos problemas a nuestros chicos para evitar que tengan problemas en el futuro. Los emails, los datos bancarios, direcciones o por supuesto contraseñas, pueden ser utilizadas por otras personas para perjudicar o aprovechar el anonimato que le da la red.
Y sobre todo, la conexión a internet es instantánea y ubicua, por lo que muchas veces se publican y comparten contenidos que pueden ser utilizados para perjudicarnos. No somos conscientes de la cantidad de información que damos de nosotros mismos en las redes por eso, PIENSA ANTES DE COMPARTIR O PUBLICAR.
