La educación en Finlandia.
Finlandia es un
referente en educación y debería ser la envidia de España y de otros países
europeos, no sólo por su trasparencia y su baja tasa de corrupción. Como ya
anunciaba Sánchez (2008) las chicas y los chicos finlandeses acaban la
educación secundaria con sobresaliente, con un inglés perfecto y leyendo un
libro a la semana. ¿Por qué nosotros seguimos a la cola de los informes Pisa?
¿Qué podemos aprender para mejorar?
La educación de
España tiene mucho que aprender y es, que desde la educación infantil a la
universitaria, el sistema educativo de nuestro país ni cumple los objetivos, ni
logra aprobar los exámenes de la OCDE.
Estamos imaginando
que los libros del cole son gratis, ¡tampoco pagamos material! Y el comedor
cuesta unos pocos céntimos…Sánchez (2008) nos pone en situación. Sería un gran
paso, pero habría que invertir más en educación y que los impuestos que pagamos
sean proporcionales al sueldo y sirvan para algo.
Cuando los niños y
las niñas de España “hacen puente” y no van al colegio, las clases perdidas no
se recuperan aunque se vean reducidas las horas lectivas. Pero a nadie parece
preocuparle, nos gustan las vacaciones y tendríamos que empezar a pensar en el
significado del “sacrificio”, ya que la profesión de una maestra o un maestro
implica un sacrificio a lo largo de toda la vida (más aun si eres maestro en
España).
La educación pública
es otra de las cosas que debemos reclamar, la educación debe llegar a todo el
mundo, y no sólo eso, los colegios deben ser “hogares” en los que las niñas y los niños sientan que son
parte de un todo. Tenemos que esforzarnos en cambiar las aulas, reducir el
ratio de alumnos y alumnas y facilitar el dinamismo.
Nos queda tanto por
aprender, que dudamos poder sentirnos realizados trabajando en este país. Y es,
que otro de los problemas es el estereotipo que se tiene en España sobre lo que
hace un maestro o una maestra, estamos completamente infravalorados, y no es de
extrañar. La nota de corte para acceder a la carrera de magisterio es ridícula,
esto fomenta que muchas personas elijan esta carrera como segunda opción y no
por vocación, después de cuatro años se gradúa un porcentaje, que creemos que
sería importante, de profesionales sin vocación que saldría al mercado laboral
y competiría por las mismas plazas que el resto. Esto no se queda aquí, cuando
pasas una temporada en la universidad y ya vienes renegando del instituto, te
das cuenta de que tampoco los maestros y las maestras de niveles superiores se
dedican a esto por vocación o no tienen la formación adecuada, y sabemos que
debemos incluirnos, porque tampoco salimos preparados para la tarea que debemos
realizar.
España no selecciona
a los maestros y las maestras de sus centros educativos. Debemos prepararnos
para ser las mejores y los mejores y trabajar en beneficio de nuestra sociedad.
Referencia:
Sánchez, C.M.
(2008). El secreto de los finlandeses. XL.
Semanal (1054), pp. 8-10.

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