martes, 3 de enero de 2017

¿Qué debemos aprender para mejorar?

La educación en Finlandia.

Finlandia es un referente en educación y debería ser la envidia de España y de otros países europeos, no sólo por su trasparencia y su baja tasa de corrupción. Como ya anunciaba Sánchez (2008) las chicas y los chicos finlandeses acaban la educación secundaria con sobresaliente, con un inglés perfecto y leyendo un libro a la semana. ¿Por qué nosotros seguimos a la cola de los informes Pisa? ¿Qué podemos aprender para mejorar?

La educación de España tiene mucho que aprender y es, que desde la educación infantil a la universitaria, el sistema educativo de nuestro país ni cumple los objetivos, ni logra aprobar los exámenes de la OCDE.

Estamos imaginando que los libros del cole son gratis, ¡tampoco pagamos material! Y el comedor cuesta unos pocos céntimos…Sánchez (2008) nos pone en situación. Sería un gran paso, pero habría que invertir más en educación y que los impuestos que pagamos sean proporcionales al sueldo y sirvan para algo.

Cuando los niños y las niñas de España “hacen puente” y no van al colegio, las clases perdidas no se recuperan aunque se vean reducidas las horas lectivas. Pero a nadie parece preocuparle, nos gustan las vacaciones y tendríamos que empezar a pensar en el significado del “sacrificio”, ya que la profesión de una maestra o un maestro implica un sacrificio a lo largo de toda la vida (más aun si eres maestro en España).

La educación pública es otra de las cosas que debemos reclamar, la educación debe llegar a todo el mundo, y no sólo eso, los colegios deben ser “hogares” en los  que las niñas y los niños sientan que son parte de un todo. Tenemos que esforzarnos en cambiar las aulas, reducir el ratio de alumnos y alumnas y facilitar el dinamismo.


Nos queda tanto por aprender, que dudamos poder sentirnos realizados trabajando en este país. Y es, que otro de los problemas es el estereotipo que se tiene en España sobre lo que hace un maestro o una maestra, estamos completamente infravalorados, y no es de extrañar. La nota de corte para acceder a la carrera de magisterio es ridícula, esto fomenta que muchas personas elijan esta carrera como segunda opción y no por vocación, después de cuatro años se gradúa un porcentaje, que creemos que sería importante, de profesionales sin vocación que saldría al mercado laboral y competiría por las mismas plazas que el resto. Esto no se queda aquí, cuando pasas una temporada en la universidad y ya vienes renegando del instituto, te das cuenta de que tampoco los maestros y las maestras de niveles superiores se dedican a esto por vocación o no tienen la formación adecuada, y sabemos que debemos incluirnos, porque tampoco salimos preparados para la tarea que debemos realizar.

España no selecciona a los maestros y las maestras de sus centros educativos. Debemos prepararnos para ser las mejores y los mejores y trabajar en beneficio de nuestra sociedad.

Referencia:
Sánchez, C.M. (2008). El secreto de los finlandeses. XL. Semanal (1054), pp. 8-10.


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